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lunes, 19 de noviembre de 2018

Descubrimiento



Hoy mi pelo celebra que aunque lo habita un cuerpo colonizado él está libre, como quiere. Que refleja mi espíritu y la rebeldía ancestral de más de cinco centenarios de llantos y gritos silenciados; de carimbos y libretas de jornadas; de opresiones y sometimientos. Hoy celebra las razas, la mezcla que nos hace únicos,  la historia que no aparece en los libros pero que llevamos pintada en la piel; enredada en los rizos... Celebro a la india María que habla mi padre y a mi abuelo negro que cortaba caña. Celebro a mi tatarabuela de Islas Canarias que jamás conocí.

El mundo conmemora descubrimientos que nunca debieron llevar ese nombre. Olvidan la historia dolorosa y la disfrazan con días festivos, como si fuera una celebración el olvido y la sangre que alguna vez lloraron los ríos y dio vida a los árboles.  El único descubrimiento que vale la pena celebrar es el de uno mismo y la historia dolorosa que nos formó  como patria: alguna vez libre, muchos siglos esclavo, pero siempre borinqueños.

lunes, 17 de octubre de 2016

Me visitó la Luna

Imágen de web
Hoy vino a verme, pero no como todas las noches. Sabía que la esperaría y se plasmó como nunca en el cielo despejado. Tal vez no como nunca... Quizás como tantas veces... Quizás no tuve tiempo de mirarla así antes... A veces la vida nos baja la cabeza o nos sorprende el insomnio entre sábanas y un techo de concreto. Pero ahí estaba ella perdonando mi humanidad y entregándose toda. No sabía cuánto amaba sus lunares. Puedo trazarlos en el aire con los ojos cerrados. Quizás ella conozca igual de bien mis cicatrices... Esas que se ven en este cuerpo habitado... Esas otras que solo se sienten en un latido o suspiro... Ella, que conoce el trayecto de mis lágrimas por las mejillas y el brillo que aún queda en mis ojos... Ella, a la que le he contado mis sueños en cada desvelo y le he cantado mil veces con el cielo de testigo. Ella sigue siendo la misma Luna aunque a veces se esconda. Yo en cambio soy distinta en cada Luna llena. Nueva, menguante y creciente me ha visto tantas veces, porque yo, como ella, tengo fases aunque desorbitadas e irregulares. Algún día aprenderé de ella a orbitar en mi esperanza y apreciar cada ciclo.