miércoles, 27 de abril de 2022

Las palabras salieron a jugar

 Ha pasado un año desde mi último escrito. La verdad, ya había olvidado lo mucho que me gusta escribir aquí. Las palabras me mantienen viva en este mundo. He llegado aquí no por casualidad, si no por abligación; una obligación conmigo misma de no fallarme ni abandonar mis sueños. Hoy el aire se respira más bonito y unas cuantas letras salieron a jugar.

jueves, 1 de abril de 2021

Historias de un perro avergonzado, azúcar morena y un rolo quemado

 Una vez un estudiante me dijo que no podía entregarme la asignación porque su perro se la comió. Reí, reí y reí... Para hacer la historia corta, mamá me confirmó que, efectivamente, su perro le comió la asignación e incluso habían fotos de los restos de tarea y evidencia del perro avergonzado. Hoy me recordé de esa historia porque la verdad es que a mí me pasan demasiadas cosas así de increíbles, como si les cuento que por poco quemo una lámpara de la casa con un rolo de pintura o la vez que dejé las llaves dentro del carro al comprar limbers y tuve que entrar por el baúl. La cosa es que pienso en eso al recordar que mi esposo agregó el hacernos de un extintor a la lista de cosas por comprar; entonces, refexiono en cómo las acciones o situaciones de uno, por más locas que parezcan, influyen en la vida de otros. Yo puedo dar fe de eso, ya que hace como seis años compro azúcar morena gracias a Chewi, un señor que me encontré en el pasillo del supermercado. (Gracias, Chewi, donde quiera que estés.) 

Yo no espero que le encuentres sentido a lo que estoy diciendo, pero mi punto con toda esta divagación que escribo mientras despierta mi pierna acalambrada es que hasta de las historias más increíbles uno saca algo. Yo he aprendido que hasta los perros se las traen, que de las conversaciones casuales uno aprende y que los olvidos pueden hacer notar una necesidad. También, les cuento esto por si acaso alguien se da cuenta que le hace falta un extintor en la casa porque nunca se sabe cuándo un rolo de pintura pueda hacer que se queme la casa.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Menguante

 *Hace un año, un septiembre del 2019 , ante la pérdida de una amiga escribí esto. Decidí compartirlo con ustedes. *


Menguante

La Luna y yo... Ella en su cuarto creciente y yo tan menguante... Hoy se me oculta tras las nubes para que no la vea llorar mi pena. A la luz del sol no se nota el gris de mi alma, pero al llegar la noche me voy apagando como un lento pestañear que acompaña una lágrima. Mañana será un nuevo día. El sol ocultará mis pesares. No seré Luna Nueva para siempre.

lunes, 1 de junio de 2020

Color revolución


Si todas las rabias centenarias que llevo dentro se volvieran fuego, yo le daría a la noche  un tono rojo- naranja. Si las lágrimas derramadas junto con la indiferencia del otro se volvieran antorchas, yo las uniría todas y haría que el humo suba a los cielos hasta mis ancestros y los ajenos. Si al levantar mi voz se consumieran banderas y prejuicios, se rompieran vidrieras yo gritaría con todo el aire que le cortaron muchos; con todo el ruido que le silenciaron a miles. Ya la tea de las virtudes se ha corrompido y  el mundo en que habito condiciona colores, posiciones y y nacionalidades. Por tanto yo me armaría de todos los corajes y deconstruiría ciudades. Ya que la historia escrita se borra y se reescribe a gusto y conveniencia, yo dibujaría vocablos entendibles o garabatos en las pieles y en todos los lienzos visibles. Ya que la paz no reina, que reine lo que nos dé la gana; que el color que vaya quedando lo nombren revolución y si la misma le explota a algunos las fibras de la decencia y la indignación, que ese sea el alimento de todos los muertos que no descansan en paz.

martes, 3 de diciembre de 2019

Suspensivos...

Como los puntos suspensivos se instalan al final de una frase u oración indicando que ahí no acaba todo... porque no se sabe... porque se está cansado... Confundido... porque no se quiere o se quiere demasiado... Así ando... Tres signos negros equidistantes... Una niebla densa que confunde las alternativas... Pero sigo... Respiro... El aire caliente que abandona el cuerno como si se fuera con él el alma... Hago una pausa a pulmones vacíos... Una vez más... Como antes o como nunca... Mañana sale el sol posiblemente o habrá nubes grises... De igual forma o de manera distinta se sigue avanzando... Tengo el lápiz en la mano y las palabras no se me han acabado... Tres puntitos... y seguimos... caminando...

miércoles, 20 de febrero de 2019

S O Y

En el camino al interior de mi ser me fui descubriendo infinita. De las cavidades y pliegues se desprendieron universos y me fui poblando de huellas, aromas texturas y colores... Y me descubrí entre palabras y silencios de dolores;  y fui plasmando en mi lienzo nuevos adjetivos.
Soy vaivén de olas que siempre vuelven a la playa que ama.  Soy el aire que exhalaron mis montes en su último latido. He muerto tantas veces y resurgido de entre la nada. Soy sueño roto e ilusión cohibida; vientre no fecundo que anhela mariposas. Soy la rebeldía de historias no contadas; de centenarios malditos. El eco sordo que grita la esperanza. Soy quien dejé de ser. La lluvia que borra nombres de los suelos y hace brotar semillas olvidadas.
Soy un recuerdo más en una mente sombría o un olvido menos en un corazón lastimado. Soy lo que no quise ser o lo que en otras vidas no pude. La curva de una sonrisa o una mueca. Quizás un para siempre o un nunca jamás... El eco sordo que grita la esperanza. Soy quien nunca antes era.
Soy y existo en este espacio olvidado mientras me piense un alma o mientras mi nombre siga siendo eco en alguna historia con puntos suspensivos que le teman al fin.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Descubrimiento



Hoy mi pelo celebra que aunque lo habita un cuerpo colonizado él está libre, como quiere. Que refleja mi espíritu y la rebeldía ancestral de más de cinco centenarios de llantos y gritos silenciados; de carimbos y libretas de jornadas; de opresiones y sometimientos. Hoy celebra las razas, la mezcla que nos hace únicos,  la historia que no aparece en los libros pero que llevamos pintada en la piel; enredada en los rizos... Celebro a la india María que habla mi padre y a mi abuelo negro que cortaba caña. Celebro a mi tatarabuela de Islas Canarias que jamás conocí.

El mundo conmemora descubrimientos que nunca debieron llevar ese nombre. Olvidan la historia dolorosa y la disfrazan con días festivos, como si fuera una celebración el olvido y la sangre que alguna vez lloraron los ríos y dio vida a los árboles.  El único descubrimiento que vale la pena celebrar es el de uno mismo y la historia dolorosa que nos formó  como patria: alguna vez libre, muchos siglos esclavo, pero siempre borinqueños.

jueves, 20 de septiembre de 2018

El presagio de la oscuridad

Y se deshizo la luz... Sé que es un término errado, pero esto que voy a contarles carece de explicación, pues raya en lo inimaginable. Tuve que escribirlo todo (pido disculpas de antemano) para convencerme a mí misma de que sucedió y que no fue una terrible y larga pesadilla.

Se deshizo la luz. No recuerdo la hora exacta, solo sé que esa fue la señal de que había comenzado. Ya había pasado las 12 de la media noche. Recién empezaba el 20 de septiembre.Ya una de mis niñas dormía y la otra aún estaba despierta a mi lado.
-Bueno, es momento de dormir. Llegó María. - Le dije a mi niña y prendí una vela.
-Mamá, tengo miedo.- Dijo la pequeña con voz quebrada.
Tranquila, estamos listas y Papá Dios nos cuida. Nada nos pasará.- Dije haciendo uso de todas las técnicas teatrales y persuasivas que aprendí en la escuela. Ella me creyó.

El apartamento, que está justo al lado de casa de mis padres, estaba seguro. Había sellado las ventanas temprano en la tarde. Había organizado una canasta con meriendas y recolecté agua en cuanto envase encontré.  Estaba lista, pero muerta de miedo. Solo éramos mis dos niñas, la gata y yo. Demasiado estrógeno en tan pocos pies cuadrados y mi melodrama, viéndose atrapado en cuatro paredes, ya empezaba a hacer de las suyas..
-Hoy no se duerme.- Me dije mientras miraba sin pestañar la tenue luz de la vela que me permitía ver descansar a mis niñas abrazadas en mi cama.
-¿Por qué te adelantas?  Se supone que llegaras a las cuatro de la mañana. ¿Qué pretendes? ¡Contéstame!
Así pasé las horas hablándole a un huracán como mujer despechada que planea la conversación que le dirá al marido que no regresa.

sábado, 24 de marzo de 2018

Perdón a Eva

A veces uno se siente la peor mujer del mundo... A veces el universo juzga porque no cumples con aquello que debes hacer sin equivocarte por el simple hecho de ser mujer... Porque al haber nacido mujer debes renunciar a todo lo que te hace humana y se te niega el derecho a fallar...

A veces me siento la peor mujer del mundo cuando quisiera mandar todo a la mierda e irme como se puede ir cualquiera que no cargue ovarios en sus entrañas. Irme así sin dar explicaciones a una sociedad que no me conoce, pero se siente con la potestad de juzgar, de cuestionar... Porque así debe ser... Porque es tu destino... Porque cargas el cromosoma de la culpa...

Desde el principio de los tiempos  así ha sido. Me enseñaron que Eva fue la culpable de todo, pero nunca supe si le dieron la oportunidad de explicarse o defenderse. Nunca supe a ciencia cierta qué tan verdadera era esta historia contada y recontada tantas veces. Nunca escuché a Eva, sin embargo promoví su culpa. La repetí hasta el cansancio. La vi vuelta serpiente esparciendo veneno, seduciendo, provocando, poniendo en la boca del hombre la manzana.

Pero es cuando el peso del mundo te cae sobre los hombros que te das cuenta que repetir versiones de historias contadas por otros te hace cómplice. Es en ese momento que piensas en Eva. Es ahí que sientes que la amas, que quieres correr a darle un abrazo, acariciar sus cabellos y besar su desnudez escondida entre las culpas. Pedirle perdón una y mil veces...

Perdón... por las veces que repetí su historia. Perdón por no defenderla cuando decían su nombre y ella no estaba ahí... Perdón por culparla de todos mis dolores... Perdón por maldecirla al ver la sangre correr entre mis piernas... Perdón una y mil veces, porque después de tanto tiempo descubrí que, aunque en otra piel, yo también soy Eva...

martes, 14 de marzo de 2017

Huevos y tortillas

Hoy desperté pensando en huevos. No sé usted pero cada vez que veo a alguien comprar huevos observo que tiene que abrir el empaque y revisarlos. Es algo normal y aunque yo no soy normal, también hago lo mismo. A la hora de comprar siempre busco los de aquí. Me gusta que sean grandes, con la cáscara bien oscura y grado A pues, maestra al fin, me gusta la excelencia.

Es frecuente que piense en huevos, especialmente en las mañanas. Pienso en hacerme un revoltillo con todo pero el tiempo apenas me da para servirme un cereal que mastico a secas de camino a la escuela. Hoy no pensé en huevos como tal. Hoy pensé en las gallinas que ponen esos huevos. ¡Qué trabajo y dolor deben pasar las pobres! Lo más triste del caso es que nadie piense en ellas.  Nadie dice: ¡vaya, estas gallinas están brutales! ¡Miren el tamaño de estos huevos! No. Los huevos son los que se llevan todo el crédito como si se hubiesen hecho a sí mismos. ¡Puff! ¡Tarán¡ ¡Ahí está el huevo!  ¡Qué mamey! ¡Qué huevos! ¡Así cualquiera!

Hasta en el reino animal la hembra pasa desapercibida y su trabajo se da por sentado. ¿Acaso usted cuando se prepara el cafecito con leche piensa en la vaca que ordeñaron al punto que en 5 años más o menos ya no sirve para nada? Seguro que no. Pero bueno, esos son otros veinte pesos y en este momento no me voy a desviar del tema: los huevos. Hoy quisiera analizar cómo sería todo si se virara la tortilla.

Cabe señalar que hoy en uno de mis viajes mentales aprendí algo muy importante.  Las dos pelotas colgantes que tienen los hombres a las que erróneamente por apariencia llamamos huevos están llenos de espermatozoides que producen durante toda su vida. La mujer en cambio tiene una cantidad limitada de huevos en sus ovarios. Después que sale el último pues se acabaron. Fin de la historia. ¡Arrivederci Roma, goodbye, sayonara! Esto explicaría muchas cosas o no explicaría nada en lo absoluto. La verdad es que la lógica no tiene que reinar en esta suposición. Enfoquémonos en la tortilla virada al revés, en donde cargar “huevos" colgantes sea signo de debilidad e inferioridad. Si esta suposición te aterra o escandaliza, te recomiendo abandonar esta página ahora mismo.

Como seguramente aún sigues aquí, ya sea porque eres mujer y esta idea te divierte; o eres hombre y ya sea que sí te escandaliza la idea, pero no te fuiste porque no te dio la gana de hacer lo que una mujer te mandó o eres súper cool y te tripea este viaje, vamos al mambo. A fin de cuentas este escrito es más para ti, hombre, macho, carga “huevos”. Engánchese en mi paja mental y viremos la tortilla. Seas lo que seas, imagina que eres un hombre que nació en un mundo regido por las mujeres. Veamos qué tal sería la cosa.

Llegó el momento de nacer y tu madre, quien te cargó por nueve meses, sexo fuerte al fin, felicita a tu padre quien llora. Sexo débil al fin, es él y solo él el culpable de que hayas nacido varón. Las mujeres solo traen puros cromosomas X. No te preocupes, para la próxima, con suerte, le dará una hembra.
Irás a la escuela y tristemente tendrás que pasar etapas difíciles en la vida de un chico. Nada como el rechazo de una chica o ser utilizado. Vendrá a tu cabeza las preguntas de porqué no eres suficiente. Te esclavizarán los estereotipos y tratarás de llenar un molde que la sociedad dominada por las mujeres ha creado.  Te preocuparás por tu peso, por cómo vistes y cómo te relacionas con las chicas, entre otras tantas cosas. A veces pensarás que no puedes con todo lo que la sociedad espera de ti.

Las opiniones de los otros te afectarán. Tendrás que preocuparte por cómo caminas, hablas, vistes y te proyectas a los demás. No querrás que te pongan un sello de chico fácil. Algún día, tal vez inevitablemente, te enterarás por algún otro cosas horribles que dicen de ti. Tal vez porque una chica que te juró amor eterno presumió con sus amigas lo que te hizo a ti. Quizás alguna foto que te tomó quien te “amaba" circulará por las redes con tu nombre y ciudad. ¿Qué habrás hecho para merecer tales cosas? Seguramente nada, pero eres hombre y es lo que te ha tocado vivir.

Te harás adulto e irás por la calle con mucho temor de estar solo. Cuidarás cómo vistes, por dónde pasas y a las horas que pasas. No querrás provocar que te violen o terminen matándote. Al final te echarán la culpa de lo que te suceda. Nadie te manda a vestirte de esa forma, sabrá Dios tomaste de más o quién sabe con qué tipa te saliste a encontrar.

Tendrás que aguantar la presión en la calle de las mujeres que piensan con sus huevos y solo ven al hombre como un objeto sexual. Te gritarán piropos cuando vayas por una acera. No mires mal a quien lo haga pues tal vez te irá peor. Pasa rapidito, derechito y sin mirar a nadie. Si miras al suelo será mucho mejor. No uses pantalones apretados que activen la imaginación de las mujeres. Que no se te noten las tetillas cuando te dé frío. Sabemos que eso solo lo hacen para seducir a las mujeres. Cúbrase, no sea fleje. Sin embargo tolera las canciones que te denigran. Mejor aún, báilalas, cántalas y acéptalas como algo normal. Es lo que esperan las mujeres que hagas.

En el trabajo seguramente tu jefa te contratará pensando en qué podrá sacar de ti. Te hará insinuaciones, quizás te tocará sin tú quererlo y tal vez tristemente se aproveche de ti. Tal vez no sea tu jefe quien haga estas cosas, si no otra compañera. Tendrás que aguantar y tragar gordo, pues sabes que denunciar es algo que no vale la pena. A la larga te buscarán las faltas y la culpa será tuya. Nadie te manda a ser tan simpático. Eso significa que quieres y te gusta. Calladito te ves más bonito y te evitas problemas. La sociedad regida por mujeres conspirará para que no progreses. A veces tu mayor enemigo serán los mismos hombres aunque suene a locura.

Tal vez esta tortilla al revés te suene ilógica y sin sentido. Jamás pretendí la cordura con ella. Solo quise hacerte ver una realidad injusta que pasamos las mujeres en esta sociedad que nos tocó vivir, donde los “huevos" que cuelgan te dan privilegio en el “statu quo" en que vivimos.  Tal vez ahora entiendas el porqué nos indignamos. Por qué andan rebeldes, como  locas con pancartas, molestas, denunciando lo injusto en sororidad. Se requiere de huevos para  ir en contra de la norma.


No fomentemos este tipo de cultura que denigra, que inferioriza . Luchemos por una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria. Indígnate si tienes que hacerlo.  Si no te molesta o te da igual, relájate, vacila y coopera y de vez hazme una tortilla con todos los “power" con huevitos del país.