martes, 10 de enero de 2017

Palabras fugitivas

Quise escribir algo. Fui al cuarto donde guardo las palabras.
Quise escribir... Pero estas palabras estaban en el medio.
No pude detenerlas.  Salieron desbocadas al abrir la puerta.
No pude... Espero que no dejen estragos a su paso.



Libres. Ya nadie nos posee. En el encierro no se sabe de días, de noches ni  de milenios.

Arrastramos los ecos de nuestras propias voces. La voces olvidadas. Las voces cohibidas. Las voces reprimidas por pudores e indiferencias. Las voces de palabras silenciadas por el miedo.

Sin dioses... Ya no creemos . En el encierro nos comimos los credos y esperanzas. Los devoramos todos.

Éramos... Alguna vez fuimos ... Ya no sabemos... El amor que un día nos concibió prometió volver por nosotras y cerró la puerta.

Esperamos. Sí. Esperamos y desesperamos. Cuando el amor se vuelve olvido las palabras sobran.

Y sobramos... La espera confunde y fuimos olvidando el significado de nosotras mismas.

Esparcidas. Sin significado. Rebeldes. Dejando surcos a nuestro paso. Surcos de sangre...

Palabras... Al fin y al cabo eso siempre seremos. No morimos. Nuestro castigo es la eternidad.

Palabras transmutadas de hierro oxidado... Buscamos venganza. Nos haremos oír.




lunes, 17 de octubre de 2016

Me visitó la Luna

Imágen de web
Hoy vino a verme, pero no como todas las noches. Sabía que la esperaría y se plasmó como nunca en el cielo despejado. Tal vez no como nunca... Quizás como tantas veces... Quizás no tuve tiempo de mirarla así antes... A veces la vida nos baja la cabeza o nos sorprende el insomnio entre sábanas y un techo de concreto. Pero ahí estaba ella perdonando mi humanidad y entregándose toda. No sabía cuánto amaba sus lunares. Puedo trazarlos en el aire con los ojos cerrados. Quizás ella conozca igual de bien mis cicatrices... Esas que se ven en este cuerpo habitado... Esas otras que solo se sienten en un latido o suspiro... Ella, que conoce el trayecto de mis lágrimas por las mejillas y el brillo que aún queda en mis ojos... Ella, a la que le he contado mis sueños en cada desvelo y le he cantado mil veces con el cielo de testigo. Ella sigue siendo la misma Luna aunque a veces se esconda. Yo en cambio soy distinta en cada Luna llena. Nueva, menguante y creciente me ha visto tantas veces, porque yo, como ella, tengo fases aunque desorbitadas e irregulares. Algún día aprenderé de ella a orbitar en mi esperanza y apreciar cada ciclo.

martes, 2 de agosto de 2016

Cuando el timbre no suena

El 1ro de agosto, como muchos agostos, fue un día sumamente triste para mí. Miles de maestros desfilaron antes de las 8 a colocar su dedo índice en el ponchador mientras en su mente rogaban haber recargado las energías suficientes para sobrevivir otro año escolar y todos los cambios que trae. Este 1ro de agosto a las 8 de la mañana sonó el timbre por primera vez después de dos meses y yo no lo escuché, sin embargo me mente estaba pensando en LA ESCUELA. Lo escribo en letras mayúsculas porque no sé de qué otra manera escribirlo para representar lo que pienso, pues mi mente paseó por todas las escuelas que he recorrido. Pensé en el café que se estarían tomando mis compañeros en el salón de inglés pero también en el café de Carminia que tomé varios años antes y que aún recuerdo su rico sabor. Pensé en el árbol de flores amarillas que había en el estacionamiento de la primera escuela en la que trabajé, en los armarios que organicé en agosto y los que dejé regados en mayo... Pensé en la parada obligatoria todas las mañanas en el salón de la maestra de matemáticas que pasó de ser colega a amiga y ya no está...

Hoy 2 de agosto a las 8 am también tocó el timbre pero nuevamente no pude escucharlo y sé que muchos compañeros tampoco lo escucharon. Hoy pensé en ellos... En todos... Porque aunque no los conozca sé lo que está pasando por sus mentes en este momento. Pienso en el padre de familia y en la madre soltera cuyas vacaciones de verano se les extendió de manera inevitable. Pienso en el que cobró menos su última quincena porque comenzó tarde y que cobrará tarde cuando empiece a trabajar... Pienso en el que está contemplando abandonar la vocación y en el que sin quererlo ha revisado ofertas de empleo en otros lugares... Hoy mi mente está con ellos y sé que añoraron escuchar el timbre... cualquier timbre... en cualquier lugar... en cualquier salón... Los pienso y solo les deseo que Dios los ponga en el lugar que sean necesarios, que sean de bendición a las vidas que tocarán y que pronto, muy pronto puedan escuchar el timbre sonar.


Berlisse D. López Miranda
Maestra de Español

miércoles, 11 de mayo de 2016

Carta a una futura escritora

Siempre decía como el poema de Julia de Burgos yo quise ser lo que otros quisieron que yo fuese. Suena triste esta realidad, pero Berlisse fue una adolescente muy tímida e insegura. Yo era muy buena en todas las clases, en especial en ciencias y matemáticas, así que muchos empezaron a decir que yo sería una muy buena doctora o científica. Yo lo creí.

Yo vivía en las nubes y soñaba. Tenía libretas por todas partes y escribía en todo lugar. Solo mi madre y mis dos mejores amigas sabían mi amor por la escritura ya que también lo compartíamos. Un día, ya en 12mo grado, decidí con mucho miedo compartir mis escritos en un informe oral de la clase de Español. Ese día descubrí la magia de las letras. Todos aplaudieron, algunos lloraron y la señora Rosario, mi maestra, me abrazó bien fuerte y me dijo: Berlisse, tú serás escritora. Tú serás maestra.

Esas palabras las repetía una y otra vez en mi cabeza, pero era una voz en no sé cuantas que me veían haciendo inventos. Yo quería escribir y enseñar a otros jóvenes a amar su idioma. Pero, como te dije, era una joven tímida e insegura, así que le hice caso a las voces del mundo y entré a estudiar Biología en la UPR de Río Piedras.

Recuerdo que empecé un verano a tomar clases en la Facultad de Ciencias Naturales. Fue el verano más horrible de mi vida. Tenía buenas notas en la clase de pre-cálculo que tomé, pero yo no pertenecía a ese ambiente. Allí no se podía soñar. Había que aprender fórmulas y resolver ecuaciones. Esos pasillos eran muy silenciosos para mí. Yo quería hablar y recitar poesía. La voz de mi maestra se hizo más fuerte en esos pasillos silenciosos.

Un día fui a mi clase pero yo no estaba allí. Veía números aparecer en la pizarra pero no escuchaba al profesor. "Serás escritora. Serás maestra", decía una y otra vez en mi mente. Salí de clase directo a la oficina del consejero académico y ese día me cambié.

"Los escritores y los maestros se mueren de hambre", me decían muchos familiares, amigos y conocidos, pero a mí no me importó. Tomé todas las clases de literatura y redacción que pude. Ya yo sabía quién era. Ya no era tímida. Ya no era insegura. Cada día escribía más y eso era lo más que amaba. El solo hecho de escribir para mí era un acto de rebeldía.

Aunque no lo creas y muchos piensen que estoy loca, amo esto que hago. Mi idioma es uno de los tesoros que más aprecio y transmitir ese amor a las mentes más jóvenes es algo que me hace sentir realizada. Tengo muchas letras regadas que comparto de vez en cuando en este blog y otras dando vueltas en mi cabeza esperando el momento de convertirse en tinta y papel. Algún día quizás llegue a publicar algo o quizás nunca. Quién sabe... Lo que sí sé es que mientras pueda y tenga salud me encargaré de que nadie dude de sus sueños y de que sepan que está bien pensar diferente y seguir el corazón.

Mi misión de vida está en mis hijas, está en ti y en los cientos de estudiantes que pasan por mi vida cada año. Enseñarles el amor por su idioma, por su Patria y por ellos mismos... Enseñarles que está bien cuestionar; ser distinto... Y de paso, si hay alguna Berlisse sentada (o sentado) atrás, en medio o al frente en una de mis clases, con inseguridades, dudas o frustraciones, sepa que yo creo en ellos... Que yo una vez miré con miedo al futuro... Que yo una vez oí las voces de otros e ignoré mi corazón...

La vida no tiene casualidades y quizás tenías que leer esta historia y ser yo quien te diga que es cierto lo que dicen todos que puedes ser cualquier cosa, pero tú sigue tu corazón y te digo como una vez me dijo mi maestra: serás escritora.

Espero que estas palabras de vueltas siempre en tu cabeza y un día cuando me tropiece con un libro tuyo en una tienda diré a todos que yo fui tu maestra de Español y que sabía que serías escritora. Créeme, esa sería una de mis más grandes historias.


Letras dedicadas a Coralys Ríos, una maravillosa joven.

sábado, 30 de abril de 2016

En la espera

No ha llegado todavía,
pero aún lo espero.
Su llegada es incierta,
pero la luz de la esperanza
aún está encendida.
Llueven días de espera
pero al anochecer siempre brillan las estrellas,
porque aún ellas añoran tu llegada.
Mis ojos te han llenado de amaneceres
que en la oscuridad de la noche
iluminan el camino hasta mi puerta.
Mis labios, salpicados de rocío,
esperan ansiosos el roce de tus labios de seda.
Hasta que estés aquí,
a mi lado para siempre...

Rota

Es mucho para un vieja vasija remendada. Pegada una y otra vez después de cada caída. Las grietas ya se ven a simple vista. Nadie quiere beber en esta vasija crasa. Se hace lo que se puede con los pedazos. Luego de un golpe jamás se vuelve a ser el mismo. Por más que se pretenda "no pasó nada", los pedazos en el suelo te delatan. Los dedos vueltos sangre en el intento de que cada pedazo quede como antes. Pero es inevitable lastimarse al intentar restaurar un alma rota. Y ahí estás nuevamente hecha pedazos. Ya de tanto caer no sé si remendarte vale la pena o el sacrificio de mis dedos aún sangrando. Pero no sé porqué aún así te recojo y con lágrimas en mis ojos te susuro: hay esperanza...

jueves, 6 de marzo de 2014

No tengo tiempo

Hace unos largos meses atrás conversaba con un amigo acerca las razones por las cuales dejé de escribir. No me malinterpreten. No me enchismé con los lápices y los papeles. En mis años de escuela superior y universidad tenía como pasatiempo el escribir poemas, ensayos y composiciones de la vida diaria. Pero según fui creciendo, madurando y adquiriendo responsabilidades dejé poco a poco mi hábito de escribir. La excusa que me di a mí misma fue que no tenía tiempo; que tenía demasiadas responsabilidades. “Tengo que seguir trabajando, seguir planificando, seguir siendo madre, seguir cuidando, seguir llevando muchos roles y responsabilidades en los hombros.” Éstas eran solo algunas de las excusas o motivos que me daba a mí misma y que poco a poco me apartaron de algo que realmente me apasionaba.
                                                                                                                                                                  Al comentario de mi amigo de que debería retomar la escritura yo solo reí, pero una nostalgia vino a mi mente. Hace poco tiempo me senté a reflexionar en la respuesta que di ese día. Muchas veces nos aferramos a esta idea negativa de no tener tiempo para muchas cosas: no tenemos tiempo para hacer lo que nos gusta, no tenemos tiempo para mirarnos, no tenemos tiempo para compartir, no tenemos tiempo para aprender cosas nuevas, para emprender nuevos sueños… Pero cuando despertamos y nos damos cuenta que dejamos pasar tantas cosas, que dejamos atrás tantas oportunidades y momentos maravillosos que no vuelven ya es demasiado TARDE. Cuántas veces dejamos de ser nosotros, cuántas veces posponemos cosas, cuántas veces dejamos de compartir con los niños...

El tiempo no da vuelta atrás y si no tienes tiempo hoy lo más seguro no lo tendrás nunca. Haz un alto y piensa qué es lo que tú quieres para tu vida y qué es lo que quieres ser. Esa pregunta me la contesté hace poco y ¿sabes qué? En realidad sí hay tiempo y de este tiempo depende el mañana. Este es tiempo de echar hacia adelante, tiempo de progresar, tiempo de mirar el futuro a dónde quiero llegar. Es tiempo de trazar metas y luchar por realizarlas. Es tiempo de darte una oportunidad, de ser lo que realmente quieres ser. Es el tiempo. Es tú tiempo. No digas más NO PUEDO. Quita las negatividades y aprovecha el hoy. Yo tomé la decisión de ser la dueña de mi tiempo. Este es mi tiempo de luchar por mis sueños, de echar a mis hijas adelante, tiempo de progresar, tiempo de volver a escribir y seguir escribiendo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

911


No pido un minuto de silencio. No bajo mi cabeza recordando un lamentable suceso. Quisiera alzar mi voz tan fuerte como pueda y gritar que hay a diario un 911 en algún lugar del mundo. Que las injusticias no solo pasan en el norte. Que millones de inocentes han muerto en distintas circunstancias o guerras y no tienen sus nombres grabados en piedra, sino que yacen en fosas comunes sin nada más que la tierra que los cubre. Que hay pueblos enteros en llanto mudo porque no vemos más allá de nuestras narices; porque nos creemos todos los cuentos que nos hacen... La violencia no se vence con violencia, la muerte no se paga con más muerte y la guerra no se se acaba con más guerra. Que descansen en paz todas las víctimas de un mundo injusto y vengador, y que algún día podamos aprender a vivir en armonía.

domingo, 8 de febrero de 2009

Ser en dos tiempos

La mirada hacia el futuro con los ojos perdidos
en un pasado confuso pero presente
y latente.

Acrílico de José Miguel Pérez (2007)
Los puños cerrados reteniendo firmemente
lo que ya se se ha ido.
Y el vacío se siente en los huesos;
en el aire...
y la esperanza de que no se escape
la nada del vacío.

Equipaje de recuerdos remendados
que se han ido perdiendo en el camino
de un viaje sin rumbo ni dirección.

Y ahí está ese ser que un día tuvo nombre
y luz.
Ese ser que se fue desintegrando
en el tiempo,
en el viento.
La abandonaron los sueños y las pesadillas.
Ya no tiene por qué dormir.
La abandonaron la esperanza y la fe.
Ya no tiene por qué estar despierta.
Pero sigue ahí en la espera de la nada.

Equipaje y ella vueltos uno
convertidos en un recuerdo más
olvidado en un camino que no vuelve a cruzarse.

¿Qué harás ahí perdida, pequeña?
Quizás ya ni recuerdes lo que fuiste.
Quizás hasta tu nombre olvidaste
o se te escapó en un suspiro
o en un deliro.
Te digo adiós y sigo mi camino.
Ya no recuerdo hacia donde fue que partí.
Solo llevo conmigo esta maleta
con los mejores momentos en los que viví
o sufrí.
El camino es largo y quizás alguien
en alguna parte espere por mí.

lunes, 2 de febrero de 2009

25 cosas sobre mí

1. Mi nombre es Berlisse Dessireé, aunque la intención de mi madre fuera llamarme Berlisse Dessirí, debido a un error de la que tomó mis datos en el Registro Demográfico. (A Dios gracias bendita señora.)

2. Tengo 29 años aunque muchos de los que se sientan a hablar conmigo piensen que tengo mucho más. (No tengo culpa que me preocupe la guerra, los niños pobres, el hambre y que no sepa de ropa de moda.)

3. Soy maestra de Español graduada de la UPR donde trabajé como conserje por casi dos años, aún después de haberme graduado y en donde con mi uniforme marrón color caca aprendí a respetar a los ignorantes y a mapear bien bien con mucho "swing" y alegría.

4. Trabajé en Burguer King donde preparé ricos Woppers. Trabajé en promociones y lo dejé porque no resistía mantener una sonrisa Colgate por ocho horas y a la vez ofrecer tonterías a la gente para que no me hicieran caso. Trabajé limpiando casas (mansiones) en donde descubrí que mientras más grande sea la casa más pequeño es el hogar y el amor de familia. Trabajé de masajista pero no resistí el dolor en las manos ni los hombres babosos.

5. No se andar en tacos, apenas me maquillo, odio las carteras, no soporto los pantyhose, no veo novelas, siempre me daño las cejas, detesto afeitarme las piernas, me fastidian los brasiers con sus incómodas varillas, no uso uñas postizas y raras veces me peino, pero la vida quiso fastidiarme lo suficiente y hacerme mujer.

6. Amo a Dios, a mis padres y a mis hijas sobre todas las cosas.

7. Amo a Ricardo Arjona desde que tengo uso de razón. Es el protagonista de mis sueños mas perversos y clasificados R.

8. Dejé de escuchar rock y comencé a escuchar música clásica siguiendo los consejos de un amigo.

9. Canto a toda hora: En el baño, en el carro, en el trabajo (descubrí que así se me iban más pronto las horas y el mapear se convertía en un baile), en la iglesia y hasta en sueños.

10. Descubrí que puedo sobrevivir sin televisón pero no sin un lápiz y una libreta de notas.

11. Descubrí que mi mejor compañía es la soledad porque me hace encontrarme a mí misma.

12. Aprendí a no creer en nadie que le cuelgue un péndulo en el entrepiernas.

13. Pienso que los amigos verdaderos dejan una huella que el tiempo no consigue borrar.

14. He cometido muchos errores de los cuales he aprendido pero aun así en ocasiones me he tropezado con la misma piedra.

15. Tengo más de 300 libros y pienso que aun no son suficientes.

16. Tengo una perra llamada Luna. Es una Cocker Spaniel que me salió un limón y llora como si la despellejaran a sangre fría.

17. Cuando tenía 5 años se me cayó una paleta en un charco, pero aún así la recogí y me la comí porque estaba deliciosa.

18. Hasta los 13 veía luces de naves espaciales aterrizar en el patio trasero de mi casa con intenciones de llevarme.

19. A esa misma edad le rompí un diente a mi hermana con el control del televisor y estuve dos días llorando.

20. Me encanta la serie C.S.I. (Crime Scene Investigators) y pienso que gracias a ella tengo las habilidades necesarias para matar a alguien sin dejar evidencia alguna que me identifique.

21. Debido a mi constitución física y los problemas que tengo con los "jeans" pienso que mucha gente conoce mi "alcancía" pero hasta ahora no he recibido ningún donativo.

22. Me gustan los niños y más de una vez he pensado ser payasa a tiempo parcial.

23. Hasta hace unos años me seguía metiendo en las chorreras de Mc Donalds y Burguer King con la excusa de "velar" a mis sobrinos. Abandoné esta práctica cuando el peso empezó a hacer efecto en el movimiento y ruido de las chorreras.

24. Sueño con algún día escribir un libro de poesía.

25. Vivo orgullosa de ser puertorriqueña, de que mi padre sea Humberto López, un hombre de 73 años, y mi madre Wanda Miranda, una mujer valiente de 57 y de tener la familia más hermosa, grande y unida que jamás podía pedir.